No hay mayor satisfacción para un escritor, que ver una de sus obras acabada, maquetada y lista para su distribución. Y cuando esto ocurre llegan nuevamente los nervios, pues vendrán entrevistas, promoción, presentaciones y demás actos de difusión (redes sociales, ferias del libro..).
He dicho nuevamente pues es la segunda obra que edito (tercera publicada), pero puedo asegurar que los nervios y ganas son los mismos que en los anteriores trabajos.
La Encina de los Deseos y San Mateo del Romeral, dos sueños que se hicieron realidad, y que me han llenado de experiencia y buenos momentos, sobre todo por las palabras de aliento que he recibido de todos y cada uno de sus lectores, que creo que es lo más importante para un escritor. Incluso las críticas recibidas han sido positivas, pues por suerte han sido constructivas y eso hace a uno mejorar en su empeño de juntar letras.
No quiero decir con esto un adiós a mi Isla Batracio o al Heavy Calvo, pues a este último le queda carrete, pero de momento habrá que centrar las energías en lo que llega, que no es otro que "Teodorico, el tipo que nunca había subido a un pico".
Qué y quién es Teodorico lo iré desgranando poco a poco, pero lo único que os puedo adelantar ahora mismo es que todo lo que llegue a partir de ahora, para mí es un regalo, pues mi mayor ambición era verlo editado y ya lo he conseguido. Como dice una canción de Rosendo: Es natural / nací sin ambición / van a decir que no lo entienden...
Agradecer desde estas líneas a Agata (ilustradora) y a Esdrújula Ediciones por su excelente trabajo. Ha sido fácil entendernos y el resultado ha sido maravilloso, aunque lo mejor está por llegar.