Cuando llego a los colegios o bibliotecas, para realizar el taller literario de Teodorico, siempre les hablo a los niños de otros libros o autores. Cuando les nombro a Juan Muñoz Martín se quedan en blanco pues es desconocido para todos ellos, pero sin embargo, cuando les pregunto por "El Diario de Greg" todos se agitan y levantan la mano. Ahora bien, cuando especifico en sus relatos sí que hay niños a los que le suena. Dichos relatos son "El Pirata Garrapata" y "Fray Perico y su Borrico".
¿Por qué empiezo el taller con este hombre? Pues muy sencillo. Mi estilo literario, el infantil, está lleno de influencias y una de ellas, quizás una de la más notable, es la de este señor, que ha día de hoy y centrándome solo en estos dos libros, ha vendido más de cincuenta ediciones de cada uno. Supongo que algo bueno tiene que tener cuando ha llegado a ese número de ventas. Lo que me da algo de pena es que no sea muy conocido fuera del ámbito literario, aunque a él seguro que eso le da igual, pues a su edad debe de sentirse muy orgulloso por la fama que han cogido sus personajes. Suele pasar, pues muchos niños que ya han leído a Teodorico me llaman igual que al señor bigotudo con el que a veces discuto y discrepo.
Yo leí sus libros hace ya más de treinta años y me satisface mucho que ahora lo hayan leído mis hijos. Las disparatas aventuras de un pirata y la sana moraleja de un torpe pero honrado y bonachón fraile me dejaron huella y es por eso que en mi libro quise hacer un guiño a tan admirado autor. Teodorico, el tipo que nunca había subido a un pico es un pequeño pareado en el que hago un humilde homenaje a este hombre que obtuvo el Cervantes Chico.
Hace algo de tiempo escribí, espero publicarlo algún día, dos obras infantiles muy divertidas. "La Gran Aventura de Marcelino" y "Macario, el tipo que no se sabía el abecedario". Investigando en la bibliografía de Juan Muñoz encuentro entre sus obras dos que me llaman la atención y que desconocía. "Marcelino y Marcelina" y "Macario, el Corsario". Esto me da que pensar que la influencia fue grande.
Larga vida a Garrapata, Fray Perico, y porque no, a Teodorico.
