domingo, 25 de marzo de 2018

TEODORICO Y JUAN MUNOZ MARTÍN

    Cuando llego a los colegios o bibliotecas, para realizar el taller literario de Teodorico, siempre les hablo a los niños de otros libros o autores. Cuando les nombro a Juan Muñoz Martín se quedan en blanco pues es desconocido para todos ellos, pero sin embargo, cuando les pregunto por "El Diario de Greg" todos se agitan y levantan la mano. Ahora bien, cuando especifico en sus relatos sí que hay niños a los que le suena. Dichos relatos son "El Pirata Garrapata" y "Fray Perico y su Borrico".
 
    ¿Por qué empiezo el taller con este hombre? Pues muy sencillo. Mi estilo literario, el infantil, está lleno de influencias y una de ellas, quizás una de la más notable, es la de este señor, que ha día de hoy y centrándome solo en estos dos libros, ha vendido más de cincuenta ediciones de cada uno. Supongo que algo bueno tiene que tener cuando ha llegado a ese número de ventas. Lo que me da algo de pena es que no sea muy conocido fuera del ámbito literario, aunque a él seguro que eso le da igual, pues a su edad debe de sentirse muy orgulloso por la fama que han cogido sus personajes. Suele pasar, pues muchos niños que ya han leído a Teodorico me llaman igual que al señor bigotudo con el que a veces discuto y discrepo.
 
    Yo leí sus libros hace ya más de treinta años y me satisface mucho que ahora lo hayan leído mis hijos. Las disparatas aventuras de un pirata y la sana moraleja de un torpe pero honrado y bonachón fraile me dejaron huella y es por eso que en mi libro quise hacer un guiño a tan admirado autor. Teodorico, el tipo que nunca había subido a un pico es un pequeño pareado en el que hago un humilde homenaje a este hombre que obtuvo el Cervantes Chico.
 
    Hace algo de tiempo escribí, espero publicarlo algún día, dos obras infantiles muy divertidas. "La Gran Aventura de Marcelino" y "Macario, el tipo que no se sabía el abecedario". Investigando en la bibliografía de Juan Muñoz encuentro entre sus obras dos que me llaman la atención y que desconocía. "Marcelino y Marcelina" y "Macario, el Corsario". Esto me da que pensar que la influencia fue grande.
 
 
 
Larga vida a Garrapata, Fray Perico, y porque no, a Teodorico.

domingo, 11 de marzo de 2018

UNA DE MONTAÑAS

    Hay un proverbio indio que dice poco más o menos, que la tierra no es una herencia de nuestros padres y que por el contrario es un préstamo de nuestros hijos.
    Gracias a este concepto nació Teodorico, al de proteger, amar y respetar los espacios naturales que nos rodean y que todavía nos dan vida. Evidentemente lo ambienté en el jardín de mi casa que no es otro que el Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada. Todo esto lo aderecé con la bis cómica que me viene caracterizando y con mi pasión por trabajar con los más pequeños.
    En Teodorico, el tipo que nunca había subido a un pico, quería despertar ese interés por Sierra Nevada de una manera divertida pero con sana moraleja, y modestia aparte, creo que lo he conseguido. Son muchos niños los que me han felicitado y claro, los niños y los borrachos no mienten. Es más, hace unos días, realizando el taller literario que nos hemos inventado, algunos niños nos pidieron autógrafos, pero una niña nos pidió un abrazo por lo bien que se lo había pasado. ¿Se puede pedir más como escritor?
    A nivel de montañas, he intentado describir las que para mí han ido marcando mi trayectoria como caminante. El Llano de la Perdiz, en mi infancia, El Trevenque, al que saludo todas las mañanas desde la ventana de mi casa, La Vereda de la Estrella, por su belleza y donde realicé mis primeras acampadas, y por supuesto los tres colosos, Veleta, Mulhacén y Alcazaba.
 
 
 
 
    Espero que los niños que lean Teodorico, además de reírse una rato con las peripecias de este personaje, entiendan la denuncia que enmarco dentro de la historia para que en un futuro podamos seguir disfrutando de un mundo mejor y más limpio.
    En fin, que si los niños no van a Sierra Nevada, Sierra Nevada irá a los niños.