martes, 28 de marzo de 2017

EL PADRE DE TODAS LAS LADILLAS

    Dicen que es una honra que los hijos se parezcan a sus padres, y es por eso que me siento orgullosos de que el personaje de mi primera novela "San Mateo del Romeral (Dios me libre)" se parezca en gustos a un servidor. Una de esas aficiones, como no podía ser de otra manera, es la música, y más concretamente el rock.
     En mi época de estudiante era fácil el conocer grupos nuevos o engancharme a bandas míticas, pero claro, algunos murieron (Triana, por ejemplo), otros se iban haciendo mayores (Miguel Ríos o Rosendo), muchos se disolvieron (Platero y tú), en algunos casos unos pocos acabaron como cantautores..., y en fin, que aunque aparecían bandas nuevas costaba engancharse a grupos que parecían más de lo mismo. Hasta que aparecieron ellos.
    Un día llegó un amigo con una  cinta en  la que había  grabado unas canciones de  Radio3, y una de ellas me sorprendió pues parecía algo diferente. La canción se llamaba "Catequista Parroquial". Evidentemente tardamos poco en encontrar el disco, "Arzobispofobia" y una maqueta anterior "Directamente de la basura". Nos gustó pues poseían algo que hasta ese día, por lo menos yo, no había escuchado. Letras elaboradas a conciencia aún siendo paridas, mucho cachondeo y en definitiva un estilo nuevo. El grupo era Mama Ladilla, un trio de Madrid y ríanse del grupo aquel que hacía ruido y se llamaba Nirvana (ja ja). Algunos lo definen como punk, otros como rock acido..., pero yo los defino como un grupo que se ríe de todo, de todos y con todos, y el que se pique de deje de comer ajo. No dejan títere sin cabeza.
     Siguieron con su carrera y su segundo disco "Naces, creces, te jodes y te mueres" para mí es el mejor de todos. Y siguieron hasta el día de hoy, con nueve discos en su carrera y algún cambio en su formación.
     Juan Abarca, su cantante y compositor de casi todas las letras, sigue tirando del carro, con algún grupo paralelo de versiones, con algún disco en solitario, con novelas, y hasta se ha atrevido con un musical. Un currante, que diría mi padre.
     ¿Y quién es Juan Abarca? Pues muy sencillo. Un punk sin cresta. Un tío que se mueve casi menos que Rosendo en el escenario pero que toca la guitarra como a nadie he conocido. Un compositor que ríete tú Pérez Reverte, pues en su cabecera de cama deben de habitar varias enciclopedias ilustradas y algún diccionario de sinónimos y antónimos. Un cantante que adoba, cocina y mete palabras donde no caben y sobre todo se le entiende cuando canta. Y en definitiva un virtuoso de las letras y la música. A mí personalmente me ha hecho coger el diccionario en multitud de ocasiones.
     El viernes pasado asistí a uno de sus conciertos y tuve la oportunidad de saludarlo e intercambiar cuatro palabras y hacernos una foto. Como siempre sonaron genial, aunque es normal que dejasen canciones sin tocar. A los que no los conocen yo siempre les invito a escuchar "Pobre Principito", "Hijo Puta" o "La Polla de mi Jefe", pero sobre todo "Cunnilingus Post Morten" (os dejo el enlace).
En mi novela aparecen cuando un alcalde corrupto visita al protagonista, y por la mente del mismo cruzan varias de sus canciones, quedándose con "Gran Cabeza".
 
 
Larga vida a Mama Ladilla.
  

lunes, 20 de marzo de 2017

SAN MATEO Y UN PREMIO NOBEL

    La vida está llena de casualidades que en muchísimas ocasiones pasan inadvertidas o no sabemos apreciarlas. Hoy no ha sido el caso.
    Realizando algunas gestiones por el centro de Granada me pasé por la tienda de discos Bora-Bora a comprar unas entradas para un concierto que se va a celebrar este viernes en La Zubia, y donde tocará uno de mis grupos favoritos y que es nombrado en mi novela San Mateo del Romeral (Dios me libre). El grupo no es otro que Mama Ladilla, trio que merece una entrada en mi blog y un sillón en la RAE, pues su líder, Juan Abarca, es uno de los mejores compositores que la lengua castellana a parido.
    El caso es que mientras el dependiente terminaba con otros clientes me di una vuelta por la tienda, pues es un establecimiento espectacular y con un encanto especial, sobre todo para los amantes de la buena música. Discos de vinilo por doquier, rarezas, camisetas... y libros.
 
    Mire usted por donde me da por ver los libros allí presentes y mi sorpresa llega cuando veo mi novela junto a un libro de Bob Dylan, el último premio Nobel. Todo un honor y nada, que he salido de allí con mis entradas y una sonrisilla que cualquiera diría que era lunes.
    En cuanto a Bob Dylan y su premio Nobel, pues nada, que supongo que los encargados de seleccionar a los galardonados con tan alta distinción lo tenían que haber estudiado un poco más y mejor. Dylan no es de esos que no busca prestigios, pues lo tiene todos, o por lo menos los que necesita. En cuanto a premios se refiere, leerse El Premio de Vázquez Montalbán invita a la reflexión.
    Por otro lado, y tirando de clásicos, ayer, para el día del padre mi familia me regaló un disco de otro grande, un recopilatorio de Neil Young. Todo un lujo. Cuando nació mi hija, la primera canción que escuche fue Like a Hurricane, un temazo que jamás había escuchado pero que se grabó en mi mente a fuego. Os lo dejo en los enlaces de regalo.
 
FELIZ SEMANA 

domingo, 5 de marzo de 2017

UNA ANÉCDOTA ANECDÓTICA

    Uno de los primeros pasos de un autor es registrar sus obras cuando piensa que le puede dar salida, y para ello existe el Registro de la Propiedad Intelectual, que está integrado dentro de las funciones de la Consejería de Cultura.
    Yo ya he registrado varias de mis obras por eso de poder enviarlas a concursos con la tranquilidad de no ser plagiado. Cada vez que visito sus instalaciones, no sé, recibo un estímulo de paz interior impresionante, pues en dichas oficinas se respira calma, y cuando digo calma lo digo en la totalidad de la palabra calma. Es un lugar donde no existe el estrés y la prisa, pero dejando ironías aparte, lo que me ocurrió el mes pasado es digno de narrar.
    Registré la segunda historia con título de Dios , Justino Libertador (Dios nos pille confesados), una obra donde hago un homenaje a los payasos y cómicos que me han acompañado a lo largo de mi vida, y hasta aquí puedo escribir. El caso es que la obra la inicio con una Nota del Autor donde hablo de la situación actual de la democracia y hago alusión a políticos de plena actualidad. Incluso me atrevo a escribir: "Puedo prometer y prometo que a Pablo Iglesias lo inventé yo". Actualidad en estado puro. Al final de la nota pongo una cita de uno de los humoristas más grandes que hemos conocido, y que no es otro que don Emilio Alberto Aragón Bermúdez, Miliki. La cita dice: "Yo en el tema de la política lo tengo clarísimo, pago religiosamente mis impuestos y quiero que aquellos que cobran por gobernar gobiernen bien".
    Las citas se utilizan continuamente en la literatura siempre y cuando se nombre la fuente. Pues bien, el mes pasado recibo una carta de la Consejería de Cultura acusándome de plagio pues entienden que la Nota del Autor es enteramente de Miliki y me piden que la retire o por lo contrario que entregue un justificante donde el autor me autorice mediante fotocopia del DNI y firma a ser usada. Me quería morir de la risa, pues me veía en la tumba del mayor de los payasos pidiéndole una firma y una copia de su carnet. Como ustedes saben, Miliki murió en noviembre de 2012 y salvo que fuera familia de Nostradamus, no pudo vaticinar lo expuesto en mi Nota del Autor.
 
 
    Evidentemente no me pude aguantar y envié una reclamación cargada de ironía y cachondeo, de la cual aún no he recibido respuesta.