Uno de los primeros pasos de un autor es registrar sus obras cuando piensa que le puede dar salida, y para ello existe el Registro de la Propiedad Intelectual, que está integrado dentro de las funciones de la Consejería de Cultura.
Yo ya he registrado varias de mis obras por eso de poder enviarlas a concursos con la tranquilidad de no ser plagiado. Cada vez que visito sus instalaciones, no sé, recibo un estímulo de paz interior impresionante, pues en dichas oficinas se respira calma, y cuando digo calma lo digo en la totalidad de la palabra calma. Es un lugar donde no existe el estrés y la prisa, pero dejando ironías aparte, lo que me ocurrió el mes pasado es digno de narrar.
Registré la segunda historia con título de Dios , Justino Libertador (Dios nos pille confesados), una obra donde hago un homenaje a los payasos y cómicos que me han acompañado a lo largo de mi vida, y hasta aquí puedo escribir. El caso es que la obra la inicio con una Nota del Autor donde hablo de la situación actual de la democracia y hago alusión a políticos de plena actualidad. Incluso me atrevo a escribir: "Puedo prometer y prometo que a Pablo Iglesias lo inventé yo". Actualidad en estado puro. Al final de la nota pongo una cita de uno de los humoristas más grandes que hemos conocido, y que no es otro que don Emilio Alberto Aragón Bermúdez, Miliki. La cita dice: "Yo en el tema de la política lo tengo clarísimo, pago religiosamente mis impuestos y quiero que aquellos que cobran por gobernar gobiernen bien".
Las citas se utilizan continuamente en la literatura siempre y cuando se nombre la fuente. Pues bien, el mes pasado recibo una carta de la Consejería de Cultura acusándome de plagio pues entienden que la Nota del Autor es enteramente de Miliki y me piden que la retire o por lo contrario que entregue un justificante donde el autor me autorice mediante fotocopia del DNI y firma a ser usada. Me quería morir de la risa, pues me veía en la tumba del mayor de los payasos pidiéndole una firma y una copia de su carnet. Como ustedes saben, Miliki murió en noviembre de 2012 y salvo que fuera familia de Nostradamus, no pudo vaticinar lo expuesto en mi Nota del Autor.
Evidentemente no me pude aguantar y envié una reclamación cargada de ironía y cachondeo, de la cual aún no he recibido respuesta.

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