sábado, 3 de noviembre de 2018

EL MAR PARA LOS POETAS


El mar.
El mar para el poeta o el pintor.
A mí me da cagaleta o terror.
    El mar, que bonito y grande el mar, sobre todo para una persona como yo, que mar adentro, no me separo más de dos metros de la orilla.
    El mar, ese lugar en el que cuando no hago pie me entran los nervios y nado hacia el borde raudo y temeroso.
    El mar, ese lugar donde dependemos del color de una bandera para saber su estado y donde un bicho de escasos centímetros nos puede atormentar un plácido día de verano.
Sí, es grande el mar, tanto que desde las montañas de mi ciudad, un día despejado, se puede intuir la otra orilla, y eso que no es la más lejana.
    Tan grande y majestuosos es el mar que dejo que escriban sobre el los poetas, los sabios, y a los que le inspiren paz y armonía. Que hagan ellos el trabajo y que sean los que le canten bajo la luz de la luna, pues yo no puedo.
     Si llegar a una baliza que delimita la zona de los bañistas ya me parece una proeza, imaginaos cruzarlo entero, con suerte, bajo la luz de la luna.
    No sé cómo será y me cuesta imaginarlo, pero no tiene que ser agradable pasar una noche flotando en una mierda de barca, en la oscuridad más absoluta, sintiendo el aliento de un compañero en el cogote, sucio, y viajando a la deriva, pues el capitán no subió a bordo.
 

 
 

    Vale, es solo una noche, y despacio llega el día. Ahora la piel mojada comienza a quemarse. Los rayos del sol penetran en los huesos húmedos. Los niños lloran. Las madres consuelan. Ninguno de los viajeros sabe dónde está el norte. Mejor dicho, nadie a bordo sabe nada. Solo les acompaña una falsa imagen de un paraíso que otros se han inventado para estafarlos, pero esa imagen le es suficiente para tener esperanza, esperanza que desaparece cuando regresa nuevamente la noche.
    Ahora el miedo se ha duplicado. El bote, por ponerle un nombre a esa embarcación de mierda, se eleva más de lo recomendable. ¿Sopla Levante? ¿Sopla Poniente? Silencio y soledad es lo que se siente junto al miedo.
Aun así, el miedo a morir es digno, pues lo han elegido ellos. Era montarse en esa embarcación o sencillamente morir.
Todos no han llegado. Algunos, la mayoría, han perecido en el camino, y por eso se sienten afortunados y héroes, porque están cruzando el mar en busca de esa esperanza.
De repente una ola vuelca el bote y todos caen al agua. La mayoría no saben nadar y el que sabe es dando manotazos y agotándose pronto.
    Aunque han sido detectados, nadie hace nada. Están en tus aguas, no, en las tuyas. No pasa nada, si fuese plástico contaminarían, pero son materia orgánica y no dejarán resto.
Los manotazos cesan rápido. Dos, tres minutos a lo sumo. Todos ahogados y un problema menos para el viejo continente. El silencio vuelve a reinar, pero ahora ya no hay miedo, solo un dato estadístico.
    Desde los despachos nadie hace nada. Si haces algo le compro el armamento a otro. Si haces algo le vendo el preciado mineral a otro. Si haces algo te subo el precio del petróleo. Supongo que será eso, pues nadie hace nada. Los que llegan son un problema, pues vienen bien formados y nos quitan el empleo. Lo que amarran a puerto son un problema, porque nadie hace nada. La solución son cuchillas en las vallas o que se ahoguen en el mar. Mejor no actuar, vayamos que se joda la venta.
    El mar azul se tiñe de rojo y el negro se debería instalar en los corazones, pero yo seguiré avanzando mis dos metros, para orinar las cervezas que tomé en la orilla mientras intento que no me pique una medusa.
El mar, para los poetas.

domingo, 23 de septiembre de 2018

OTRO DÍA ES HOY (ORILLAS)

    Hoy quiero hablar del viaje de una novela, de su proceso hasta ver la luz, pero no es sobre uno de mis trabajos aunque lo sienta, en parte, como mío.  En la posdata de mi última entrada comenté algo sobre un libro de un autor granadino que aún andaba en trámites de edición. Pues bien, el pasado 21 de septiembre por fin salió a la venta el libro de Eduardo Valero titulado "Otro día es hoy", aunque para algunos siempre será "Orillas".
 
    Tuve el honor y placer de poder disfrutar de la presentación de este libro en primera línea, pues junto al editor, Víctor Miguel Gallardo y al propio autor, me tocó comentar algo sobre está increíble historia que transcurre en África. Fue una delicia estar presentando algo que no es tuyo, pero con la certeza de que estás "vendiendo" un gran producto.  
 
   Hace ya algunos meses, Eduardo me pidió que le realizase el prólogo para su novela, y yo ni corto ni perezoso, acepté el encargo. Cuando leí la obra sentí que tenía ante mí una enorme responsabilidad, pues el libro está cargado de exquisiteces, recursos literarios innumerables... además de contar con una historia que no dejará indiferente a todo aquel que se atreva a leerla. Tal fue el pánico que sentí, que en vez de escribir un prólogo opté por construir un "antiprólogo".
 
    Más tarde, me senté con Eduardo, y bajo el aroma de un café lo orienté para que tomase el camino que yo pensaba que era el acertado para su novela, siempre desde la libertad de elección del propio autor. Yo ya llevo tres libros a mis espaldas, pero son mucho más numerosos los contratos y acercamientos editoriales que he "sufrido" y claro, no es oro todo lo que reluce.
 
    Fue por eso que le pedí que me dejase "influir" en la editorial con la que actualmente trabajo, Esdrújula Ediciones, y que si éstos denegaban su trabajo, pues nada, a por otras. Eduardo, como es normal en un autor nobel, tenía ganas de tirar para adelante, pero le pedí calma, pues "Orillas" ya estaba construida y era cuestión de tiempo que encajase en el mercado.
 
    Y llegó el día de la respuesta. Cuando alguien recomienda algo siempre tiene la duda, pues aunque uno apueste el receptor puede tener un punto de vista contrario al tuyo. En este caso no fue así, y una de las mayores satisfacciones que me queda es saber que la única referencia negativa sobre el trabajo de Eduardo fue simplemente el título. "Orillas" podría invitar a pensar que es un poemario o  un libro sobre la costa motrileña, y es por eso que se ha presentado como "Otro día es hoy".
 
    Sobre el libro y para no aburrir, solo puedo decir que es una maravilla, y el que ya lo ha leído me lo va confirmando. Una historia vital, donde se presenta al ser humano desnudo ante el miedo, el odio, el maltrato y la desesperación, pero a sabiendas de que al otro lado está el amor y la esperanza.
    Sin más y sintiéndolo como algo mío, solo me queda desearle larga vida a "Otro día es hoy" y felicitar a Eduardo por su gran trabajo.
 
 

martes, 5 de junio de 2018

AUTORES MADE IN GRANÁ

     Uno de los mayores placeres de este mundillo, el de juntar letras para crear relatos o todo aquello que se le parezca, es conocer otros autores y su forma de ver la literatura. El otro día, ordenando libros caí en la cuenta de que en el último año, poco más o menos, he leído varios libros "made in Graná", y la suerte es que todos me han gustado, siendo cada uno de un estilo diferente.
     Comenzaré por Antonio Callejón y su "Cadena de Recuerdos". Novela histórica que a través de unos objetos recorre 8.000 años de la historia de Andalucía.  Además también es el autor del conocido "El Ultimo Amor del Gran Capitán".
     Le sigue Alicia Choín y "Se Hipotecan sueños", un libro de relatos cortos que cuando lo acabas te preguntas ¿para cuándo una novela? El destino ha hecho que además de ser amigos de la infancia ahora seamos compañeros de editorial.
     Está también Lorenzo Casado con "Atajo al Corazón", un poemario que no te dejará indiferente por su originalidad. Un toque diferente que hace que te intereses por la siguiente página. Además, un bloque de su libro va dedicado a montañas y montañeros, y claro, uno sabe de lo que habla.
     Diego Caler con "El Club de los 27", una novela cargada de misterio, viajes e investigaciones inquietantes, que hacen que devores las páginas, sobre todo cuando vas por la mitad y quieres saber el porque de la muerte de los músicos a esa edad. Parece real pues deja todo resuelto y bien atado.
     Qué decir de Andrés Cárdenas y su "Dejaos de Pollas, Vayamos a Pollas". Un relato divertidísimo y antropológico del por qué en Andalucía Oriental estamos todo el día con la polla en boca, entiéndase por polla un vocablo y no otra cosa. Una tesis en toda regla que invita a visitar la extensa obra de este periodista.
     Otro libro al que le tenía ganas y que rebusqué para encontrarlo fue "El Detective del Zaidín" de Alfonso Salazar. Una novela negra cargada de humor y que la mitad de ella transcurre en el barrio que me vio nacer. Me gustaría coincidir con este maestro en algún curso o taller.
     Y por último Manuel M. Mateo y su "Aquí Lorca se Adivina", un exquisito libro de adivinanzas relacionadas con el mundo de Federico, ilustrado de manera exquisita y con el que he conseguido que mi hija se interese por el poeta universalmente conocido.
     Pd. También he tenido tiempo para leer una primicia y prologarla. "Orillas" (no será su título final) de Eduardo Valero. Saldrá pronto y le deseo lo mejor para esta historia africana que no dejará indiferente a todo aquel que la lea.
 
 
 
                           Pues nada, un saludo y larga vida a la escritura de casa.

domingo, 25 de marzo de 2018

TEODORICO Y JUAN MUNOZ MARTÍN

    Cuando llego a los colegios o bibliotecas, para realizar el taller literario de Teodorico, siempre les hablo a los niños de otros libros o autores. Cuando les nombro a Juan Muñoz Martín se quedan en blanco pues es desconocido para todos ellos, pero sin embargo, cuando les pregunto por "El Diario de Greg" todos se agitan y levantan la mano. Ahora bien, cuando especifico en sus relatos sí que hay niños a los que le suena. Dichos relatos son "El Pirata Garrapata" y "Fray Perico y su Borrico".
 
    ¿Por qué empiezo el taller con este hombre? Pues muy sencillo. Mi estilo literario, el infantil, está lleno de influencias y una de ellas, quizás una de la más notable, es la de este señor, que ha día de hoy y centrándome solo en estos dos libros, ha vendido más de cincuenta ediciones de cada uno. Supongo que algo bueno tiene que tener cuando ha llegado a ese número de ventas. Lo que me da algo de pena es que no sea muy conocido fuera del ámbito literario, aunque a él seguro que eso le da igual, pues a su edad debe de sentirse muy orgulloso por la fama que han cogido sus personajes. Suele pasar, pues muchos niños que ya han leído a Teodorico me llaman igual que al señor bigotudo con el que a veces discuto y discrepo.
 
    Yo leí sus libros hace ya más de treinta años y me satisface mucho que ahora lo hayan leído mis hijos. Las disparatas aventuras de un pirata y la sana moraleja de un torpe pero honrado y bonachón fraile me dejaron huella y es por eso que en mi libro quise hacer un guiño a tan admirado autor. Teodorico, el tipo que nunca había subido a un pico es un pequeño pareado en el que hago un humilde homenaje a este hombre que obtuvo el Cervantes Chico.
 
    Hace algo de tiempo escribí, espero publicarlo algún día, dos obras infantiles muy divertidas. "La Gran Aventura de Marcelino" y "Macario, el tipo que no se sabía el abecedario". Investigando en la bibliografía de Juan Muñoz encuentro entre sus obras dos que me llaman la atención y que desconocía. "Marcelino y Marcelina" y "Macario, el Corsario". Esto me da que pensar que la influencia fue grande.
 
 
 
Larga vida a Garrapata, Fray Perico, y porque no, a Teodorico.