miércoles, 30 de noviembre de 2016

SAN MATEO Y UN PREMIO CERVANTES

     Hace ya algunos años pasé mi primer boceto de San Mateo del Romeral (Dios me libre) a un amigo librero. Esperé su crítica con deseo pues era la primera fuera de mi ámbito social. Se atrevió a comentarme que mi escrito le recordaba a Eduardo Mendoza. Yo no lo tomé en serio y pensé como buen argentino, es de allí, estaba exagerando, pero opté por quedarme con el piropo.
     Tiempo después y tras reescribir mi novela dos veces conseguí editarla, pero aún así me veo lejos de parecerme al maestro Mendoza, aunque no cejaré en el empeño.
     Hoy me he enterado de que se le ha concedido el Premio Cervantes y no puedo más que alegrarme, pues son muy buenos ratos los que he pasado con su lectura. Sin ir más lejos este verano me acabé la cuarta parte de las aventuras de su anónimo detective, uno que no está loco, El Misterio de la Bolsa y la Vida. Como siempre disparatado y en esta ocasión con la responsabilidad de evitar un atentado de gran envergadura y a niveles internacionales.
     Su colección es extensa, por eso voy a destacar dos. El Laberinto de las Aceitunas, que es la segunda parte de las aventuras del anteriormente mencionado detective, y Riña de Gatos (Madrid, 1936), Premio Planeta, donde se ve el previo a la Guerra Civil desde el punto de vista de un marchante de arte inglés y con Velázquez de fondo.

FELICIDADES.

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